viernes, 3 de abril de 2009

Buen chico

Pensemos en nuestros antepasados cazadores-recolectores hace unos cuantos miles de años. Ademas de preocuparse por encontrar presas que cazar así como de localizar frutas y verduras para recolectar, tenían que tener algo en cuenta, están compitiendo por las mismas presas con otros depredadores.


Comparación entre el tamaño de un León Cavernario juvenil y un humano. Sin un par de lanzas (y de preferencia otros 10 cazadores) no teníamos oportunidad de defensa.

Algunos de estos depredadores, como los leones cavernarios (imaginen un león del tamaño de un caballo) y los tigres colmillos de sable (no se les llamó "colmillos de sable" por ser tiernos gatitos) eran incomparablemente mas fuertes, ágiles y rápidos. Pero los humanos no estábamos indefensos ante ellos, nuestra tecnología y muy superior habilidad de comunicarnos y coordinarnos nos daba casi siempre la ventaja. Claro, si uno de estos felinos atacaba a uno o dos humanos desprevenidos no tendrían muchas oportunidades, pero si un pequeño grupo de humanos, organizados y armados con sus lanzas de punta de hueso, suficientemente livianas como para arrojarlas y herir al animal sin acercarse, entonces por mas fuertes que sean los felinos o evitarían ser heridos por nuestras lanzas, o por mas rápidos y ágiles, no podrían llegar a donde este el cazador sin ser atacados por sus compañeros. Los depredadores solitarios eran un buen adversario, pero no el mas serio.


El Tigre Colmillos de Sable, otra buena razón para no alejarse mucho de casa durante la edad del hielo.

Pero había otros depredadores que nos causaron mas problemas. Los animales sociales. El mejor ejemplo, los lobos. Un combate cuerpo a cuerpo entre un humano y un lobo no sería tan desigual como con un león. Pero los lobos son sociales, viven y atacan en grupo. Si uno de nuestros antepasados veía a uno, su primer pregunta hubiera sido ¿donde están los demás? Ellos lo sabían muy bien. Si ves a un león, aléjate o mátalo. Si ves a una manada de lobos, aléjate. Si ves a un solo lobo, tú estas siento cazado.



Pintura rupestre en la caverna de Chauvet, Francia, datada hace uno 32,000 años, en plena ocupación Cro-Magnon. Este es un fragmento del "mural de los leones" que muestra escenas de leones cavernarios cazando una variedad de presas.


Nuestro lenguaje nos permitía organizarnos para acorralarlos, pero ellos también cooperaban entre sí. Podríamos lanzar ataques sorpresa, al igual que ellos. Podríamos usar distractores, y ellos también.

La superioridad tecnológica indudablemente pondrían la balanza a nuestro favor, pero siempre hubiera sido mejor, evitar el territorio de los lobos (al menos de que te acompañen otros 10 o 15 humanos).

Así que se convirtió en un conflicto entre dos especies, los lobos, antiguos y dueños de partes de Europa, Asia y América, y los mas recientes Homo Sapiens Sapiens, nativos de África, pero en continua expansión y capaces de adaptarse a cualquier ecosistema sobre al Tierra.

Pero en algún momento, algo pasó que alteró a ambas especies, se formó una alianza. No se sabe a ciencia cierta cuando pasó, los vestigios arqueológicos apuntan a hace 14,000 años, las investigaciones genéticas a 100,000. Pero no importa como haya sido, en algún momento se domesticó al lobo.
En esta alianza, los lobos se comprometían a no agredirnos, reconocernos como lideres y poner sus instintos y sentidos (olfato y oído) a nuestro servicio. Y nosotros a protegerlos y alimentarlos.


Línea del tiempo mostrando la ruta evolutiva del Lobo desde los primeros caninos.

No se sabe como pasó, pero eventualmente varios grupos humanos, en diversos momentos de la historia formaron alianzas con los lobos. Probablemente habrá comenzado por la adopción de cachorros de lobo abandonados y encontrados por alguna expedición de caza. Al crecer, estos lobos asumirían al grupo humano como su manada y a quién sea el jefe, como el miembro Alfa (el jefe de la manada) y por naturaleza le darían su lealtad. Las ventajas de tener a un lobo como aliado son evidentes para un cazador, se pueden usar sus habilidades para rastrear, atrapar presas o como sistema de alerta en caso de peligro.


Alteraciones proporcionales entre el esqueleto de un lobo y dos razas de perros. No se requieren elementos nuevos (huesos o músculos)

Con el paso del tiempo y la selección artificial que favorecía a las crías que fueran mas dóciles hacia los humanos se generaron nuevas variantes genéticas de los lobos, los perros. Cada grupo que adoptó lobos, los moldeó a sus propios intereses, así generando las diversas razas actuales de perros. Pero los cambios no son tan drásticos como podría parecer. Sin bien nadie confundiría a un lobo y un Mini Toy, genéticamente son casi idénticos. Para transformar el cuerpo de un lobo en el de un perro basta con cambiar unas cuantas proporciones en la longitud de los huesos y propiedades del pelo, y las características de conducta hacia los humanos se logran con ligeras alteraciones en la proporción de los neurotransmisores en el cerebro.



Lobo Gris actual. Canis Lupus.



Muestra de perros actuales. A pesar de las diferencias en morfología, la estructura genética es prácticamente idéntica a la del lobo. Al igual que en el caso del Tiktaalik se han logrado cambios relevantes en la morfología con muy ligeras modificaciones en el genóma.

Así que aunque no lo sepamos, muchos hemos tenido oportunidad de palmear la cabeza y decirle "buen chico" a un lobo (ligeramente modificado).

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