domingo, 25 de julio de 2010

Tecno-evo II

Como vimos en la entrada pasada, una de las principales formas de adelanto o "progreso" tecnológico es por medio del refinamiento de una sola forma de hacer las cosas. Pero consideremos ahora el motivo detrás del impulso que se le da a ciertas tecnologías. En particular nos centraremos en el impulso político y la evolución darwiniana aplicados a sistemas artificiales.


Con mas de 20 años de retraso llegó la Estación Espacial Internacional. Retraso causado por decisiones políticas interfiriendo en su desarrollo.

Se escuchará raro eso de un impulso político detrás del desarrollo de alguna tecnología ya que por lo general solo las ramas militares de los gobiernos buscan el desarrollo tecnológico con fines no muy políticamente correctos, pero se han dado casos en los que existen intereses políticos detrás de la implementación de alguna tecnología (el lector no familiarizado con las bajezas del funcionamiento de la política puede interpretar esto como el querer forzar la aceptación de algo, sin importar su eficiencia, consecuencias o impacto). Un ejemplo de esto fue la decisión, hace unos años de la NASA de adoptar la política de cambiar de lanzar pocas sondas grandes y confiables a lanzar muchas sondas pequeñas y baratas. Por supuesto esta decisión se vio muy bien ante el congreso y era justo lo que le pidieron al entonces administrador de la NASA (un economista). El resultado fue el final de la era de las grandes sondas destinadas a estudiar muchos aspectos de algún planeta durante varios años y el inicio de la era de sondas pequeñas fabricadas con muy baratos dispositivos electrónicos ya existentes en el mercado (es decir, usar modems y demás circuitos diseñados para PCs y equipo de uso aquí en la Tierra), lo cual dio como resultado una serie de fracasos, entre sondas que fallaban en camino a su objetivo, otras que no encendían componentes importantes (por ejemplo, al acercarse a un planeta, es importante encender los retro-cohetes) y otras que simplemente se "perdían". Si algun lector ha seguido la astronáutica de los años recientes recordará una época en la que a la NASA parecía que todo le salia mal.




Space Ship One, la nave ganadora del Premio X.
Arriba, con el motor encendido y ganando altura.
Centro, entrando en la atmósfera, con las alas dobladas para reducir la velocidad.
Abajo, a punto de tocar tierra después de su vuela inaugural.


Un ejemplo mas claro fueron los planes de Estados Unidos de poner una estación espacial en órbita, idea que viene de la administración Reagan (ya que la URSS tenía una, EEUU debía tener otra), la cual implicaba poner la estación en el espacio a mediados de los 80s. Cuando se anunciaron los planes, los ingenieros y científicos de la NASA aclararon lo difícil y costoso que sería desarrollar la tecnología, probarla y ponerla en órbita y propusieron hacer un trato con los soviéticos para establecer una estación entre ambos, la URSS pondría el conocimiento y experiencia mientras que EEUU pondría parte del capital y el transbordador para posicionar el equipo en órbita. Pero por supuesto, ¡Era inaceptable colaborar con un rival tan grande como la URSS!¿Como se atreven a pensar en cooperar cuando se puede competir intentando derrotar al otro? Así que lo políticamente correcto fue invertir una impresionante cantidad de dinero en desarrollar una tecnología de reciclamiento de agua y aire (que ya existía en la URSS) y la cuál jamas se llegó a implementar demorando años y desperdiciando recursos en repetir pruebas en Tierra (las cuales, obviamente no son representativas del ambiente en el espacio). Y todo para que a fin de cuentas se terminara con el mismo acuerdo inicial, solo que con años de demora. La estación espacial actual es una versión extendida del plan de cooperación original.

Y muchos de los problemas de la estación son las demoras causadas por el otro error tecnológico impuesto políticamente a la NASA, el transbordador espacial. Originalmente desarrollado como una nave "parche", es decir, algo para llegar al espacio en al era de transición entre los Apollo y el desarrollo de una nave completamente reutilizable (tal como un avión espacial) y con la cuál experimentarían para aprender mas sobre el control de dichas naves, el transbordador gustó tanto al gobierno que decidieron cancelar el presupuesto para desarrollo posterior (volaba, subía y bajaba cosas del espacio y se veía bonito en la revistas, ¿para que quieren mas?). Así que la NASA se quedó enredada con copias de una nave que no se había desarrollado hasta sus etapas de madurez y que resultaba impresionantemente cara y complicada de operar. Así que de estos ejemplos en la tecnología espacial, que son famosos mas no los únicos, que el desarrollo de tecnología por propósitos políticos no deja muy buenos resultados (sobre todo por la manía de los gobiernos de solo pensar en si mismos y a muy corto plazo).


Otros de los participantes del Premio X.

Pero hace unos años se lanzó una iniciativa de los mas sorprendente. Un grupo de personas establecieron, sin fines de lucro y con dinero propio, el Premio X. Este fue un certamen para otorgar un premio de 10 millones de dólares al primer individuo o grupo no-gubernamental que construya y lance una nave espacial privada, transporte dos pasajeros afuera de la atmósfera y repita el vuelo dentro de un plazo estipulado, es decir que sea reutilizable. Por supuesto no falto quién pensó que sería un disparate eso de estimular a cualquier loco visionario que ha visto demasiada ciencia ficción a querer repetir hazañas de Star Trek o Battlestar Galactica arriesgando sus vidas y potencialmente las de otros. Afortunadamente siempre hay algún loco visionario que sufriendo el mismo efecto, intelectualmente embriagante, por el replicador o la holocubierta del Enterprise y el motor FTL o los Cylons de Galactica que el Quijote sufrió con las novelas caballerescas, no duda ni piensa dos veces antes de iniciar el diseño de sus naves personales.

Un total de 25 equipos de varios países se inscribieron, y desarrollaron, no la misma copia del mismo tema, sino algunas soluciones muy innovadoras. Mientras que el subir es relativamente sencillo, el principal problema de viajar al espacio es bajar y vivir para contarlo, en especial por las temperaturas tan elevadas al re-entrar en la atmósfera. Claro, una solución es, como en el transbordador, cubrir la nave de cubos de cerámica especial que aisla del calor. Pero este material es increíblemente caro. Así que salieron soluciones muy ingeniosas; el equipo ganador(Burt Rutan de Scaled Composites y la nueva empresa de viajes espaciales Virgin Galactic), por ejemplo, construyó una nave que despega desde un avión, se eleva con cohetes, al regresar dobla sus alas para causar tanta resistencia al aire que nunca se llegue a la velocidad que la caliente mas de lo que puede manejar y luego aterriza como un planeador, el equipo da Vinci tiene un cohete con una especie paracaídas invertido que se pega al cuerpo de la nave, otros proponen un avión aeroespacial con motores de reacción modificados, un sistema de frenado que usa rotores similares a los de los helicópteros en lugar de paracaídas, unos despegan desde barcos, aviones e inclusive globos, aterrizan sobre ruedas, en el mar, con patas y hasta patines. Este enorme despliegue de creatividad es sin duda gracias a que cada equipo tenia completa libertad para lograr el objetivo.

Y de aquí el resultado interesante. Mientras que las tecnologías impulsadas políticamente, donde se involucran una gran cantidad de recursos y personas suelen quedarse estancadas, vemos que los esfuerzos como el Premio X en realidad llevan a desarrollar nuevas formas de resolver problemas, la esencia de la tecnología. Y de esto se trata el avance en la tecnología, de ideas, de generar, probar, descartar y refinar ideas. Así vemos que la NASA no tiene ninguna posibilidad de competir en cuanto a innovación con el Premio X.



Inspiración para muchos de los participantes en el Premio X, Battlestar Galactica y Star Trek.

En la próxima entrada hablaremos sobre un muy interesante caso de evolución darwiniana en la tecnología. Pero antes me gustaría mencionar un hecho que es en si mismo un tributo a los 25 equipos del Premio X; el premio fue otorgado ya a Burt Rutan, pero esto no a detenido a muchos de los demás participantes que continúan con sus planes y pruebas de motores, sistemas de soporte de vida y re-ingreso atmosférico, inclusive, la mayoría de ellos (incluyendo al ganador) ya han gastado mas de los 10 millones de dolares que pudieron aspirar a ganar. El premio no es sobre los 10 millones, es sobre salir al espacio. Es sobre lograr hacer algo a riesgo de la vida propia solo por el hecho de ser algo que sería un honor hacer, algo que es correcto, sea lanzarse contra gigantes o salir al espacio.



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